
Hay rincones en nuestra geografía que guardan silencios de siglos. Comares, ese "Balcón de la Axarquía" que parece colgar sobre el abismo, es famoso por sus vistas infinitas y sus calles laberínticas de trazado árabe. Sin embargo, existe una pequeña vía con un nombre que detiene al viajero: la Calle del Perdón. ¿Qué ocurrió allí para merecer tal nombre? Hoy nos adentramos con Legajos Sueltos en un episodio clave de nuestra historia donde la fe, la supervivencia y la identidad se entrelazan.
Para entender el origen de esta calle, debemos viajar al año 1500. Tras la conquista cristiana, los Reyes Católicos decretaron la conversión forzosa de la población musulmana. En Comares, la tradición cuenta que treinta familias aceptaron el bautismo en una ceremonia pública celebrada precisamente en esta calle.
Lo fascinante es que este suceso no se quedó en los libros de historia; sigue vivo cada domingo. Si visitas el pueblo y escuchas con atención tras la misa mayor, oirás sonar treinta campanadas especiales. Es el homenaje perpetuo a aquellas familias que, de la noche a la mañana, pasaron de ser Mohamed o Fátima a llamarse Juan o María.
Pero, ¿fue una conversión real? Aquí es donde la historia se vuelve intrigante. Muchos de estos "nuevos cristianos" practicaron la taqiyya, un principio que permite ocultar la fe en tiempos de persecución. Mientras de puertas afuera cumplían con los ritos cristianos para evitar multas o castigos, en la intimidad de sus hogares seguían aferrados a sus costumbres, a su lengua (el imāla) y a sus rezos prohibidos.
Esta tensión, sumada a la presión fiscal y cultural, terminó estallando años después en la Rebelión de las Alpujarras. Los habitantes de Comares, que inicialmente intentaron mantener una convivencia pacífica, se vieron envueltos en el conflicto, huyendo finalmente hacia refugios como el Fuerte de Frigiliana para escapar de las represalias.
Pasear hoy por esta calle no es solo disfrutar de la arquitectura blanca de la Axarquía; es caminar por un vestigio de la resistencia cultural. Es imaginar el murmullo de aquellas familias y sentir el peso de una historia que define quiénes somos. Comares no es solo un mirador; es un libro abierto tallado en piedra y cal.
Si eres un apasionado de la historia y quieres conocer los detalles sobre las razzias fronterizas, la crisis demográfica del siglo XV y el trágico final de estas comunidades lee el artículo completo aquí.