Huellas en la roca: el misterio de la meseta de Mazmullar (Comares) - Legajos Sueltos

Mazmullar Comares

El turismo cultural y de autor va más allá de contemplar la belleza del paisaje, sino que también busca descifrar los misterios históricos que el tiempo ha dejado impresos en la piedra. En la comarca de la Axarquía malagueña, la historia andaluza esconde rincones que parecen ajenos al paso de los siglos y, gracias a Legajos Sueltos, ahora los tenemos al alcance de la mano.

Uno de los enclaves más fascinantes y desconocidos es el yacimiento de Mazmullar (conocido históricamente también como Marmuyas). Situado sobre una inexpugnable meseta en el término municipal de Comares, a una altitud de entre 675 y 726 metros, este antiguo poblado ofrece una lección viva sobre los procesos de transición, resistencia e hibridación cultural entre el mundo visigodo y el islámico.

El redescubrimiento de una ciudad olvidada

A pesar de su magnitud, Mazmullar permaneció en el olvido para la historiografía oficial durante siglos, ya que no figura en las fuentes medievales andalusíes ni en los repartimientos castellanos del siglo XV. El verdadero redescubrimiento del lugar comenzó gracias a los agricultores de la zona: al trabajar las accidentadas tierras de la meseta, los campesinos desmontaron numerosas estructuras originales para levantar muros de piedra seca y monumentales majanos orientados a delimitar parcelas y contener la erosión.

El punto de inflexión definitivo ocurrió en el año 1907 con el hallazgo de su célebre aljibe monumental. Este hito atrajo la atención de destacados eruditos malagueños y culminó en 1931 con la declaración del aljibe como Monumento Histórico-Artístico Nacional. Sucesivas campañas arqueológicas desarrolladas entre 1976 y 1995 confirmaron que la meseta albergaba las trazas urbanas de lo que llegó a ser una gran ciudad medieval.

Teorías sobre su origen: más allá del mito de Hafsún

Durante décadas, las tesis tradicionales sostuvieron que Mazmullar había sido fundado como un bastión mudéjar destruido a principios del siglo X debido a su apoyo a la rebelión de Omar Ibn Hafsún. No obstante, revisiones científicas recientes, lideradas por el doctor David Ortega López, proponen un escenario histórico mucho más complejo.

Las investigaciones actuales indican que el poblamiento comenzó entre los siglos IX y X como un asentamiento en altura condicionado por la inestabilidad política. Lejos de ser un núcleo homogéneo, Mazmullar albergó a comunidades de hispanovisigodos, mozárabes y dimmíes (cristianos bajo dominio islámico) en un proceso paulatino de islamización.

Además, el registro arqueológico desmiente la destrucción temprana del asentamiento; la primera gran devastación se sitúa entre finales del siglo XI y principios del XII, coincidiendo con las tensiones de la época de taifas, antes de su abandono definitivo en el siglo XIII.

Urbanismo avanzado y el significado de su nombre

Con una extensión aproximada de 66.000 metros cuadrados, el acceso a la meseta se realiza a través de un angosto sendero medieval. Las excavaciones dividieron el núcleo urbano en tres grandes sectores funcionales:

  • Sector Sur: concentraba la actividad económica y el núcleo de poder. Se han documentado una almazara, un lagarillo, silos y enterramientos antropomorfos de tradición cristiana.
  • Sector Central: representa el corazón de la ingeniería hidráulica. Destaca el gran aljibe subterráneo estructurado en nueve naves separadas por arcos de herradura, rodeado de viviendas con patios centrales.
  • Sector Noroccidental: dominado por una imponente "vivienda-fortaleza", dotada de cocina, molino propio y su correspondiente necrópolis.

Incluso la etimología de su nombre refleja esta dualidad cultural. Los investigadores barajan que "Mazmullar" derive de una raíz preislámica arabizada, o de los términos árabes Mašmūla o maṭmūrah, asociados a "silo" o "mazmorra". Es muy factible que los repobladores del siglo XII, al encontrar el gran aljibe central fuera de servicio, lo confundieran con una profunda mazmorra subterránea. Para profundizar en los detalles arqueológicos y las fuentes bibliográficas de este enclave, se recomienda consultar la exhaustiva publicación original en Legajos Sueltos.

Una invitación a redescubrir el interior de la Axarquía

La meseta de Mazmullar es la prueba de que el interior de Málaga custodia historias fascinantes de hibridación, resistencia y convivencia cultural. Comprender el pasado andaluz implica adentrarse en la fisonomía de estos pueblos blancos colgados de la montaña y recorrer aquellos caminos que una vez unieron las comunidades rurales con el corazón de al-Ándalus.

Para aquellos viajeros que desean mirar más allá de las rutas convencionales y experimentar el patrimonio de una forma pausada y enriquecedora, los itinerarios diseñados por la Axarquía invitan a detenerse ante detalles singulares como estos.

Es la oportunidad ideal para dejarse cautivar por los secretos de Comares, respirar el silencio de sus cumbres y descubrir cómo los antiguos senderos de la historia se entrelazan armónicamente con el paisaje contemporáneo de nuestra tierra.